sábado, 23 de marzo de 2013

Taberna Antonio Sánchez

La Taberna de Antonio Sánchez está en la Calle Mesón de Paredes, 13, muy cerca de Tirso de Molina.



Un poco de historia

La Taberna Antonio Sánchez ya existía en 1830. Su primer dueño conocido el picador Colita la compró en torno a 1870, más tarde la vendió al matador de toros Cara Ancha. En 1884 fue adquirida por Antonio Sánchez Ruiz, comerciante de vinos, originario de Valdepeñas, que le dió el nombre que conserva actualmente. Sánchez quiso ser torero, y tomó la alternativa en 1922. Se retiró en 1929 cuando las cornadas, más de 20, pudieron más que su afición. Fue amigo del pintor Ignacio Zuloaga que estableció en la taberna la sede de una de sus tertulias y en la que realizó exposiciones.


De esa época es el retrato del torero por Zuloaga y las cabezas de toro que vigilan la entrada. Una de ellas pertenece a Fogoso, con el que tomó la alternativa Antonio Sánchez.

 
 
Sus torrijas fueron tan famosas que el rey Alfonso XIII y su familia las solían tomar para desayunar. Fueron asiduos visitantes Pío Baroja, Sorolla, Cossío o Antonio Díaz-Cañabate, que se inspiró en esta casa para escribir Historia de una taberna de 1944. En ella evoca el Madrid de su juventud, a principios del siglo XX.
 
 

Su hijo Antonio continuó con el negocio y en su época frecuentaron la taberna Pio Baroja, Sorolla, Marañón, Julio Camba y Cossio. Cuenta Carlos Osorio que Lola, hermana de Antonio Sánchez hijo, regentó el negocio hasta 1979, año en que se jubiló Tasio, el encargado. La taberna estuvo a punto de desaparecer.

Afortunadamente, algunos madrileñistas como Luis Carandell, José Luis Pécker y otros, unieron sus esfuerzos y lograron su reapertura. Hoy la regenta Curro, que ha sido torero antes que tabernero.

Es conocida también como la Taberna de los Tres Siglos.


Comidas y bebidas

Para beber: caña de Cruzcampo y vermouth de grifo.
Tapas gratis: 2 pinchos de lomo
Ración recomendada: cazuelita de callos
Total: 7,9 euros


 

Otras raciones:  Caracoles, rabo de toro, cocido madrileño, olla gitana, croquetas, torrijas.

Opinión

Visitar la Taberna de Antonio Sánchez es como viajar al pasado. Multitud de detalles nos recuerdan otros tiempos, desde sus baldosas, su bonito mostrador de madera y zinc, el grifo de cerveza o la luz de gas que todavía conserva. En cuanto a la comida, los callos estaban correctos pero sin destacar, lo mismo la cerveza.


 
Establecimiento: Grande, con mesitas bajas para picar y restaurante.



Horarios: De 12:00 a 16:00 horas y de 20:00 a 00:00 horas. Cierra el domingo por la noche y el lunes.

Teléfono: 91 539 78 26

14 comentarios:

  1. Una muy buena reseña. Añadiría que dicha taberna aparece en multitud de obras literarias. Galdós la menciona varias veces.
    Estupendas fotos y un buen resumen de su historia.
    No se el vermú pero el vino de sus chatos no son para hacer la ola.
    Es una lástima que esta taberna esté tan directamente relacionada con ese acto salvaje que se llama "corridas de toros".
    Enrique

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    1. Gastronómicamente ya comento que no es muy allá pero es un pedacito de historia. En cuanto a los toros no me gustan, nunca he estado en una corrida, pero hay algo de ellos como tradición y estética que me llama la atención, que nunca eliminaría.

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    2. Liberty, si llama usted "acto salvaje" a las corridas de toros es un gran ignorante: García Lorca escribió "La mayor riqueza poética y vital de España son los toros, es el espectáculo más culto que existe". Al igual que Miguel Hernández, Alberti, Bergamín, Picasso, y mucho antes Valle-Inclán y tantos otros...

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    3. Nautilus, hace mucho que Liberty no viene por aquí, en cualquier caso el amor/odio a los toros no tiene que ver con la ignorancia... son distintas sensibilidades, para unas personas lo más importante es que un animal no sufra gratuitamente y para otras mantener lo que consideran un arte... son distintas visiones de la vida, ambas respetables a mi entender.

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    4. Yo no voy nunca a las corridas de toros. Como española que soy no quiero que desaparezcan.
      Pero estamos en un país demócrata eso para mi es que hay libertad...para elegir lo que quieres o no quieres ver o hacer.
      con lo cual hay que respetar los gustos de todo el mundo y lo mejor es poder elegir.
      No voy a los toros porque no quiero.
      Pero tengo la libertad de elegir, si quiero no quiero.
      A esto se le llama DEMOCRACIA

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    5. Hola Celia, probablemente los animalistas argumentarían que el toro no tiene esa libertad de poder elegir... y que su sufrimiento hace que la cuestión no sea planteable en términos de "a mi me gusta, voy" y "a mi no me gusta, no voy". Para ellos es una crueldad, no un arte y por tanto puede ser eliminada.

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  2. ¡Esta no me la quiero perder! ¡Qué lujo de sitio! Las fotos, estupendas, transmiten herencia del pasado.

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    1. Es que abres la puerta del sitio y si no fuera por los servilleteros con el logo de coca-cola que desentonan un poco te parecería que has viajado uno o dos siglos al pasado.

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  3. Qué historia más interesante, y ya veo que hubo por lo menos un caso en que el hambre no dió más cornás. Claro que teniendo una taberna ;-)

    Qué pena que después lo que sirvan no valga tanto, y que haya que desriñonarse en esas banquetillas pitufiles.

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  4. No Loque, las sillas no están mal, son cómodas. Pero lo de la cocina sí me parece una pena, uno espera de esos sitios la excelencia...

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  5. ¿Se siguen haciendo las famosas torrijas?. Creo que si las tomaba Alfonso XIII, las deberíamos disfrutar todos. Es tradición.

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    1. Pues supongo que sí y más en Semana Santa, pero no he tenido ocasión de probarlas. Donde sí me dieron una que estaba de muerte fue el otro día en Casa Ciriaco y también las he probado muy ricas en El as de los vinos / La casa de las torrijas en la calle Paz, 4.

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  6. La conocí cuando vine a vivir a Madrid en el año 1955.
    Yo tenia 17 años y mi padre me llevo a tomar con él unos vinos y me presento a la hermana del torero.
    Mi padre habia sido amigo de ambos en su estancia en Valdepeñas y como aficionado alos toros y a los vinos le parecía algo digno de enseñarseloa su hijo mayor.
    He vuelto por alli en más ocasiones y me satisface que perviva aunque sea casi como un museo.
    Hoy mismo (19-9-2015) hemos tomado vino tinto y vermut y he comprobado que sigue igual. Me gustaría que alguien identificase los dibujos, fotos y demas cosas de la taberna y los rotulase para ambliar los conocimientos de los visitantes. En fin, como en cualquier museo.

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    1. Bonitos recuerdos Eduardo. Este verano encontré Historia de una taberna, el libro de Díaz- Cañabate que menciono en la entrada, y leí algunos capítulos... es muy interesante, como abrir una ventana a un Madrid de otra época, tan cercano y tan lejano en muchas cosas... Es una maravilla que perviva esta taberna, no sólo en nuestra memoria si no en la realidad.

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