viernes, 18 de octubre de 2013

La Casa del Abuelo

La Casa del Abuelo está en la Calle Victoria, 12. Cerca de Sol. Tiene otras dos sucursales, en Nuñez de Arce, 5 y en Goya, 57.



Un poco de historia

La Casa del Abuelo fue fundada en 1906 por el toledano Tomás del Hierro. Se hizo famosa por sus rosquillas y su vino dulce. En los años 20 el dueño comenzó a ofrecer bocadillos de chorizo, anchoas y sobrasada, vendía hasta 1.500 en un sólo día. Abrían de 9 a 3 de la mañana y trabajaban allí hasta 13 camareros.


Tras la Guerra Civil era difícil obtener harina y por consiguiente pan. El dueño, Patricio Ruiz, fue al mercado de Puerta de Toledo y encontró una caja de gambas que nadie se había podido permitir, las compró y comenzó a ofrecerlas a sus clientes a precio popular: 1,60 pesetas un plato de gambas y vino dulce, fue tal el éxito que decidió incorporarlas al menú. Era costumbre de la época tirar las cáscaras de gamba al suelo y esta taberna era considerada la más exitosa por ser la que más cáscaras tenía. Cuenta Carlos Osorio que hasta venían de otros locales a robarles las cáscaras. Más tarde comenzaron a hacerlas al ajillo.



Se llamó La Alicantina, por el lugar de origen de su vino dulce. El vino que servían se conocía como "El abuelo", la gente quedaba para ir a "la casa del abuelo". En 1990 decidieron cambiar el nombre  a aquel como se la conocía popularmente.



En 1974 abrieron el local de Nuñez de Arce, 5 y en 1996 el de Goya, 57. Sus gerentes actuales son Natalia y Daniel Waldburger Ruiz, cuarta generación de la misma familia desde su fundación. Son también propietarios de La viña del abuelo, D.O. Toro.


Comidas y bebidas

Para beber: Dos cañas de Mahou y un vino dulce.
Tapas gratis: nada
Ración probada: gambas al ajillo
Total: 16,20 euros



Otras raciones: Gambas, langostinos y carabineros preparados de todas las formas posibles: gambas a la plancha, al ajillo, a la gabardina, brocheta de langostinos, croquetas de gambas.


Opinión

El sitio tiene mucho encanto y aunque está a tope, los camareros te colocan. Eché en falta la tapa gratis habitual en este tipo de establecimientos. Las gambas al ajillo estaban ricas y frescas y es curioso ver cómo las preparan en el mismo local.



Establecimiento: Pequeño, con mesas altas, sin lugar para sentarse. En las paredes algunas fotos antiguas, famosos y la típica máquina de seltz.

Horarios: De lunes a jueves de 12:00 a 00:00 horas. De viernes a domingo de 12:00 a 01:00 horas

Teléfono: 91 000 01 33

Página web: www.lacasadelabuelo.es

6 comentarios:

  1. detectives salvajes18 de octubre de 2013, 9:13

    De 1,60 a 14,20 se han barrido muchas cáscaras del suelo. Que de tapa gratis tampoco haya, es también un signo de les nuevos tiempos. De todas maneras, habrá que visitarlo. Muy bonitas las fotos de época.

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    1. Jajaja, muchas muchas... Lo de que no pongan una tapita en Madrid es casi un sacrilegio, motivo de divorcio. Las fotos de época son de su web... Y te gustará saber que hace referencia a este sitio, aunque sin nombrarlo Vázquez Montalbán en las andanzas madrileñas de Asesinato en el comité central

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  2. ¡Qué maravilla que hables de La Casa del Abuelo!. Es ese sitio para llevar a tus primos de provincias o a algún extranjero en busca de rincones con encanto. Es una seña de identidad de lo madrileño: auténtico en la idea, pero reciclado en la ejecución. La expresión Gambas a la Plancha nace y vive ahí (aunque haya sitios mejores). Un sitio turístico, como el Palacio Real y La Cibeles, pero no por ello hay que rechazarlo.

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    1. La verdad es que yo también disfruto mucho llevando a mis amigos de fuera por estos sitios. Pero esta vez yo no conocía la taberna más que de vista y la disfruté como una enana. En cuanto al reciclado me llama la atención cómo las distintas generaciones han ido adaptando el negocio con éxito a las circunstancias. Gracias por tu entrada que me dio el último empujón!

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  3. Fuimos alli con mucha ilusion, pero aunque no pedimos las gambas, pedimos las croquetas que tambien tenian como especialidad. Por su precio 8€ por lo menos tenia que aparecer 1 (una) gamba repartida entre las 6 croquetas. Pues no, ni un asomo, ni un aroma, nada de gambas. Eso si, de bechamel si que tenian.
    Es una lastima, yo ya no ire a esta taberna nunca mais.

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    1. Tengo la sensación de que se están demasiado centrados en expandirse y menos en conservar lo que les ha hecho grandes, últimamente no me ha gustado el trato cuando he pasado por allí.

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